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Lugares de Interés

ANTIGUA CASA CONSISTORIAL. Antiguo Ayuntamiento

Casa Consistorial - Antiguo Ayuntamiento

La Antigua Casa Consistorial de Torre Pacheco, declarada Bien de Interés Cultural, se encuentra en la Plaza del Ayuntamiento, centro neurálgico del pueblo y emblemático ya que es en este escenario donde tienen lugar numerosas actividades de la vida social de Torre Pacheco. Está circundada por tres emblemáticas plazas; al frente se despliega la Plaza del Ayuntamiento, a la izquierda la Plaza de Vicente Antón, y a la derecha, la Plaza Dr. Amalio Fernández-Delgado de la Peña, popularmente conocida como Plaza de Los Patos.

Arquitectura

El edificio destaca por su fachada y cúpula de aire clasicista, siendo una obra de 1866, del arquitecto local D. Francisco José Belmonte. La Casa Consistorial fue en un principio cárcel y escuela, edificándose en un terreno comprado en 1864 por el precio de 2.500 reales. El arquitecto municipal D. Francisco José Belmonte, redactó el proyecto de construcción en 1865 y dirigió las obras que concluyeron en 1866, sumando la construcción un total de 73.794 reales. Ha sufrido diversas remodelaciones y ampliaciones a lo largo de su historia, como es el caso de las experimentadas en 1930 y en 1978, siendo la última restauración del año 2001. Destacar que en el año 1890 el arquitecto pachequero Pedro Cerdán, hizo una reforma en el salón de Actos.

Desde la última restauración en el 2001, la casa ha quedado dividida en las siguientes estancias:

Pabellón central: coronado por la cúpula decimonónica y en el que se ubica el antiguo Salón de Plenos. Las puertas de acceso al Pabellón son abatibles y datan, al igual que la cúpula, de la fecha de construcción del edificio. El formato de las puertas fue proyectado para poder comunicar el vestíbulo con el Salón de Plenos cuando el aforo del segundo no fuese suficiente para albergar a la gran concurrencia de público.

Derecha: Oficina de Turismo.

Izquierda: Concejalía de Juventud.

IGLESIA NTRA. SRA. DEL ROSARIO

Parroquia Nuestra Señora del Rosario 2

Construcción del último tercio del siglo XX, de forma piramidal. En su interior alberga a la Virgen del Rosario , Patrona de la villa, imagen original del escultor Sánchez Lozano . Destacan también sus originales vidrieras así como el retablo sobre “La Creación” , obra del jesuita Javier Zurbano .

La actual Iglesia luce en su fachada una lápida fundacional, rescatada del primitivo templo parroquial fundado por el Deán, Don Luis de Pacheco, en el año 1603. Junto a esta lápida se halla una segunda que hace referencia a la construcción de la primitiva torre de la Iglesia en el año 1704, así como el escudo heráldico del Deán.

En el jardín de la plaza de la Iglesia encontramos un aguamanil de la antigua sacristía, así como el arco de acceso de la primitiva Iglesia.

Anteriormente este arco estuvo ubicado en la casa-palacio del Deán, obra de finales del siglo XVI. El arco es de estilo renacentista en su etapa final manierista. Su autor fue probablemente el arquitecto Pedro Milanés. Todas estas piezas están declaradas Bien de Interés Cultural.

El Escudo Heráldico del Deán de Pacheco, lo encontramos en la plaza de la Iglesia de Torre Pacheco. Esculpido en forma oval como corresponde a una dignidad eclesiástica, sin yelmo ni corona; contiene cuatro cuarteles correspondiendo a los PACHECO-ARRONIZ- PEREZ DE BARRADA Y GRIMALDO.

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ERMITA DEL PASICO

Ermita del Pasico

La Virgen de El Pasico es un icono natural de María, es decir, la imagen de la Virgen está constituida por las vetas de la piedra de alabastro que conjugadas al azar forman una bella imagen de María al pie de la cruz que ofrece a su Hijo en el sepulcro: altar de la vida.

Para conocer el origen y devoción hacia la Virgen de El Pasico, sólo podemos hacerlo acercándonos a la tradición oral que de padres a hijos, de generación en generación, nos trae la noticia de cómo surgió la ermita y la devoción a la Virgen. Todos los documentos existentes de este lugar de culto, desaparecieron en la Guerra Civil Española. De hecho en este periodo la imagen sufrió graves daños.

La aparición de esta singular pieza se produce, aunque no se pueda confirmar históricamente, en la última década del siglo XVII o primera del XVIII.
La tradición oral cuenta que una mañana otoñal al despuntar el alba, uno de los labradores de la zona aparejaba a su caballería y le enganchaba el viejo arado marchando a realizar la faena de preparación de la tierra para la próxima sementera. Llevaba apenas dos pasadas de surco sobre la besana cuando la reja se incrustó en la tierra de tal manera que la mula no podía tirar del arado. En estos momentos llegaba por el lugar un vecino amigo, de profesión minero, el cual venía soportando la terrible enfermedad de la silicosis o mal de pulmón de piedra. Este caminaba hacia su trabajo en La Unión y después de saludarse mutuamente, se interesó por el motivo o causa de aquel entorpecimiento. Separaron el arado y pudieron observar una piedra o losa semienterrada que descubrieron apartando con las manos en la tierra. Ante tal hallazgo no se explicaban cómo aquella roca sin ser de grandes dimensiones había impedido la marcha normal de la bestia, la extrajeron observando extrañados su brillantez. A continuación, sacó el labrador un pañuelo y limpió su superficie apareciendo sobre ella impresa la silueta de la Virgen María Dolorosa.

El labrador paró la faena y envuelta la losa en el pañuelo, la llevó a su casa donde su esposa y la familia admiraron el hallazgo sin darle mayor importancia. Dice la leyenda que aquella noche tuvo un sueño en el que apareciéndose la Virgen en la misma forma que estaba grabada en la piedra, le indicó que hiciera una capilla en el lugar del hallazgo para darle culto, y que como prueba de ello, volvería la piedra al mismo lugar de su aparición; además le indicó que su amigo el minero enfermo había sanado por completo. En efecto, al despertar el labrador y comprobar que no se hallaba la piedra en su casa, se trasladó con su familia al sitio de la aparición comprobando que allí se encontraba, sin poder explicar el procedimiento del milagroso traslado. A la caída de la tarde cuando regresó el minero de su trabajo, llegó radiante y contento a la casa de su amigo el labrador expresando su regocijo porque la fatiga, el cansancio y demás síntomas de la enfermedad, le habían desaparecido. Se pudo comprobar después que había sanado.

Los vecinos de la zona, sin poder evitar la propagación de la noticia, fueron a la Parroquia de Torre Pacheco y explicaron los hechos ante el párroco y demás sacerdotes, que admitieron la exposición quedando en la parroquia la reliquia. Sigue diciendo la leyenda, que volvió otra vez al lugar de la aparición y que por ello los vecinos de los alrededores construyeron la ermita para dar culto en ella a la imagen de María en su advocación de El Pasico.

La Ermita de El Pasico ha tenido y tiene una historia que se fundamenta en el amor increíble de una mujer llamada Lola. Esta era la esposa de Mateo Nieto que trabajó en el Molino de El Pasico, y estaba convencida de que la Virgen quería allí un lugar de fe y oración, contagiando a los demás su entusiasmo y devoción. La inefable Lola pasó a llamarse familiarmente, “Lola de El Pasico”, convirtiendo en su apellido el lugar de sus fervores.

Ella fue una cristiana auténtica, una pachequera de fe sincera cuya vida estaba empapada de sentido evangélico; por tanto creía con firmeza en la oración. Era una mujer profunda y humana que conocía las necesidades del alma. Para ello difundió una curiosa tradición que convierte a esta Ermita en lugar de encuentro y peregrinación. Consiste en pasar un clavel por el tronco de almendro que sostiene el icono natural de la Virgen, de este modo los devotos imploran que les sean concedidas sus peticiones.
Según Lola y siguiendo las indicaciones de un sacerdote, esta ofrecía a los hombres un clavel de color rojo, mientras que a las mujeres y niños uno de color blanco para que fueran bendecidos por la Virgen. Normalmente los fieles devotos realizan dos visitas: la primera para hacer una petición; la segunda en agradecimiento por la gracia concebida, ofreciendo un ramo de claveles.

Cuanto es El Pasico con su encanto y sencillez se debe a Lola, a la que la Virgen eligió para ser su altavoz y su mejor pregonera.
Esta descansa a los pies del altar junto a lo que más quería y amaba: su ”VIRGENCICA DE EL PASICO”. Por lo tanto continua intercediendo por todos los que doloridos por la enfermedad, o cargados y hundidos por el peso de la vida vienen a El Pasico en busca de ayuda y consuelo.
La historia de la Virgen de El Pasico siempre estará unida a esta gran mujer que fue LOLA LA DE EL PASICO.

CALLE MAYOR

Calle Mayor

Testigo de acontecimientos históricos, sociales y religiosos de la localidad desde su creación.

Destacan en ella magníficas fachadas de finales del siglo XIX y principios del XX. Estas casas solariegas estuvieron originalmente decoradas con ladrillo visto y actualmente consideradas de interés histórico artístico. Algunas de ellas están declaradas Bien de Interés Cultural, como la casa de estilo modernista donde vivió Luis Manzanares, ilustre pachequero ayudante de cátedra del poeta Antonio Machado.

En esta calle se encontraba también la Casa de la Tercia, una de las tres casas que tuvo Torre Pacheco, lugar donde se almacenaban los diezmos que recaudaba la iglesia.

La Calle Mayor desemboca en la Puerta del Sol, cruce de caminos donde antiguamente y en la actualidad encontramos gran variedad de comercios. Destacable es por su interesante arquitectura, el edificio donde se encontraba enclavado el Bar de Julio, construido en 1934.

CASA FONTES. Futuro Museo Municipal y Archivo Histórico de la Ciudad. 

Casa Fontes

Casa Fontes, antigua casa nobiliaria del siglo XIX propiedad de los marqueses de Torre Pacheco. Sin estilo arquitectónico definido ostenta en la fachada el escudo nobiliario del Marquesado de Torre Pacheco, título otorgado por el Rey Carlos II a D. Macías Fontes y Carrillo de Albornoz, caballero de Santiago, transmitido después a sus sucesores los Fontes y Saavedra. Fue una de las casas solariegas más importantes y conocidas de estas tierras.

Esta casa, era residencia de temporada de los Marqueses de Fontes, que acostumbraban a dar grandes fiestas a las que se invitaban a multitud de personajes célebres del mundo artístico, destacando la presencia en muchas de estas fiestas, de los célebres actores Fernández Díaz de Mendoza y María Guerrero.

Casa Consistorial - Antiguo Ayuntamiento Casa Consistorial - Antiguo Ayuntamiento 2 Parroquia Nuestra Señora del Rosario 1 Parroquia Nuestra Señora del Rosario 2 Parroquia Nuestra Señora del Rosario 3 Parroquia Nuestra Señora del Rosario 4 Parroquia Nuestra Señora del Rosario 5 Parroquia Nuestra Señora del Rosario 6 Parroquia Nuestra Señora del Rosario 7 Ermita del Pasico Ermita del Pasico 2 Ermita del Pasico 3 Ermita del Pasico 4 Ermita del Pasico 5 Ermita del Pasico 6 Ermita del Pasico 7 Ermita del Pasico 7 Ermita del Pasico 6 Ermita del Pasico 8 Calle Mayor Casa Fontes